Cancelaste la cuenta… ¿o no?

Si tu intención es cerrar una cuenta, no es suficiente con dejar su saldo a cero. Es necesario dar instrucciones expresas, por escrito, a tu banco, y solicitar expresamente su cancelación. Solo así evitarás que la cuenta se mantenga viva, generando gastos y comisiones no deseados.

En todo caso, ya sea porque no se ha cancelado debidamente o porque no la utilizamos, el banco tiene la obligación de advertirnos de los posibles gastos y perjuicios que conlleva mantener la cuenta abierta y no cancelarla.

Debes saber que aunque la cuenta no tenga actividad, el banco puede cobrar las comisiones de mantenimiento pactadas, aunque está obligado a seguir informándote sobre ello y enviarte la información periódica, los justificantes de cada liquidación realizada y el resumen anual de comisiones e intereses.

Ahora bien, una cosa es que la entidad pueda cobrarte comisiones de mantenimiento en estos casos y otra cosa bien distinta es que, como consecuencia de su cargo, se genere un descubierto en la cuenta, repercutiéndote comisiones e intereses adicionales. Dicha conducta, lógicamente, se valora como contraria a las buenas prácticas y usos financieros.

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