Te has planteado una hipoteca inversa pero no sabes...

Cuando llegamos a la jubilación podemos plantearnos aprovechar estos años para vivir con desahogo y disfrutar de las cosas que más nos gustan. Y, para ello, por qué no sacar algún rendimiento a nuestra vivienda o, si los tuviéramos, al apartamento en la playa o a la casita de la sierra sin tener que desprendernos de ellos. Si posees una primera o segunda residencia en propiedad, una de las posibilidades es contratar una hipoteca inversa.

Lo primero es sopesar nuestras alternativas teniendo en cuenta cuáles son las necesidades y conjugarlas con nuestras posibilidades.

La hipoteca inversa es un producto financiero que ofrecen entidades de crédito y aseguradoras. En realidad, no es más que un préstamo hipotecario dirigido a personas mayores de 65 años o en situación de dependencia severa o gran dependencia, exento del impuesto de Actos Jurídicos Documentados (solo en la parte gradual) y con una reducción importante en los gastos de notario y Registro de la Propiedad. Pero la auténtica peculiaridad consiste en que la entidad no recuperará lo prestado hasta el fallecimiento del titular.

Ahora bien, en particular debemos prestar atención especial a las siguientes condiciones:

  • Si el dinero del préstamo o crédito se va a recibir como una renta durante toda la vida o como una renta durante un período de tiempo.

    También puede ser que se reciba de una sola vez en su totalidad. Obviamente, el que se trate de una modalidad u otra hace que varíe el importe a percibir.

  • Si el préstamo va a tener algún beneficiario, además, del titular del inmueble (cuando se trata de una pareja, por ejemplo, en la que solo una parte es propietaria del inmueble y la otra no).

    Designando un beneficiario nos aseguramos de que, en todo caso, tiene que producirse el fallecimiento del titular y del beneficiario para que la entidad prestamista pueda exigir la devolución del préstamo. 

  • Si realmente es una hipoteca inversa o es un crédito hipotecario tradicional (instrumentalizado como “hipoteca de máximo”). 

    En el caso de la hipoteca inversa, la recuperación de la deuda por parte de la entidad se producirá con el fallecimiento del prestatario o, en su caso, de los posibles beneficiarios designados en el contrato. Llegado ese momento los herederos pueden optar por cancelar el préstamo, abonando el capital dispuesto más los intereses, sin pagar nada más, o no pagar. Lo ideal en el caso de que decidan cancelar la deuda es que en el contrato se prevea un plazo a partir del fallecimiento para que los herederos puedan disponer de tiempo suficiente para los trámites de la herencia y decidir si les conviene esta opción, e incluso para poder reunir el dinero. De no estar interesados, la entidad recobrará lo prestado con los bienes de la herencia. En ningún caso, estarán los herederos obligados a responder con sus propios bienes. 

    En caso de que no se trate de una auténtica hipoteca inversa, al llegar al vencimiento del préstamo la entidad puede reclamar el reembolso de la totalidad de lo prestado junto a sus intereses (e incluso podrían devengarse intereses de demora) sin necesidad de esperar al fallecimiento de titulares o beneficiarios. 

  • Si la hipoteca recae sobre la vivienda del titular o sobre una segunda vivienda.

    En el supuesto de que se trate de segunda vivienda no se aplicarán las ventajas o beneficios en los gastos de formalización.

En definitiva, la hipoteca inversa puede ser una opción para la jubilación siempre que, antes de contratar, se analicen bien todos los pros y los contras. En todo caso, se recomienda, como en cualquier otro préstamo, que antes de contratar se revise bien tanto la información precontractual del producto (es decir, tanto en la FIPRE como en la FIPER), como el borrador de la escritura.

Si nos surgen dudas, es recomendable consultar.

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