¿Estás en un centro comercial, en una estación o en el aeropuerto y te ofrecen una tarjeta?

Puede ser que quien te hace la oferta, solo pretenda fidelizarte a su comercio y te ofrezca una tarjeta con la que acumular puntos, disfrutar de descuentos, promociones….

Pero puede ser que la tarjeta que te ofrece sea de pago. En ese caso, estará emitida por una entidad financiera y te servirá también para abonar tus compras. Es en este caso en el que debes prestar atención.

Antes de contratarla, no te precipites y haz todas las preguntas que sean necesarias. Por ejemplo:

  • Qué entidad emite la tarjeta

  • Si tiene cuota de emisión o de mantenimiento

  • Que modalidades de pago ofrece: pago inmediato, a plazos, mediante una cuota fija…

  • Tipo de interés que te cobrarán en cada modalidad de pago

  • Cuál es el límite del crédito

  • Modalidad de pago por defecto y cómo cambiarla si no es la que deseas.

Recuerda que  pagar solo una cuota pequeña puede parecerte una buena idea, pero esconde un peligro muy claro: en el caso de las tarjetas revolving, por ejemplo, los intereses suelen ser muy elevados, de forma que si la cuota no cubre también los intereses, la deuda crecerá y su devolución te parecerá interminable. Compruébalo tú mismo con nuestro simuladorAbre en ventana nueva.

Normalmente, los comerciales te pedirán tus datos para poder contratar la tarjeta (nombre, domicilio, número de cuenta en la que se cargará el importe de los pagos...) y después te enviarán el contrato a tu domicilio. Léelo detenidamente y, si no es lo que esperabas, aún dispones de 14 días para desistir.

Para saber más sobre tipos de tarjetas pincha aquí

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