La “tecnología DLT” en nuestras finanzas: aplicaciones y retos

La tecnología DLT (tecnología de registros distribuidos) encierra un gran potencial en el ámbito financiero. Su aplicación se atisba prometedora en campos tan variados como las transferencias de fondos internacionales, el comercio internacional o la negociación y poscontratación de valores, entre otros. Todos ellos tienen en común la intervención de multitud de actores que deben coordinarse y entre los que no necesariamente existe una relación de confianza, pudiendo aportar, la tecnología DLT, mejoras de eficiencia y trazabilidad de las operaciones, y reduciendo así costes y determinados riesgos.

Un registro distribuido es, en esencia, una base de datos única que está distribuida -mediante múltiples copias idénticas- entre varios participantes, de modo que su actualización se produce de manera sincronizada. Estas actualizaciones tienen lugar por consenso de las partes, conforme a unos procedimientos que aseguran la veracidad y legitimidad de las anotaciones. Generalmente, los DLT se implementan mediante una blockchain o “cadena de bloques”, que no es sino un tipo de base de datos en la que las transacciones individuales se procesan y almacenan en grupos (o bloques) conectados entre sí por orden cronológico, dando lugar a una cadena. La primera criptomoneda (el bitcoin), por ejemplo, se basa en la tecnología blockchain.

Para el ciudadano de a pie, una de las aplicaciones más prometedoras de la tecnología DLT consiste en los llamados contratos inteligentes. Estos contratos se basan en un código informático que facilita la verificación y ejecución automática del acuerdo, sin necesidad de intermediarios. Por ejemplo, con el contrato inteligente, el pago del cupón periódico de un bono se autoejecutaría y transferiría automáticamente a su titular, de acuerdo con las condiciones contratadas.

No obstante, la tecnología DLT tiene también limitaciones, derivadas principalmente de su todavía incipiente desarrollo. Entre otras, destaca la falta de un criterio regulador y supervisor homogéneo ante el nuevo y potencial escenario financiero que esta tecnología podría acarrear: desintermediación de funciones bancarias, entrada de nuevos actores, salida de otros…un indudable reto para el Banco de España y otras autoridades centrales para asegurar la protección del cliente bancario, la seguridad de los sistemas de pagos o la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.

El Banco de España y la tecnología DLT

Frente a los retos que el desarrollo de la tecnología DLT plantea, el Banco de España juega un papel activo llevando a cabo un seguimiento continuo de los desarrollos de mercado así como participando en una “red de expertos” de bancos centrales del Eurosistema, centrada específicamente en la aplicación de esta tecnología en el ámbito de los pagos e infraestructuras del mercado.

Fuente: Romero Ugarte, J.L. (2018) Tecnología de Registros Distribuidos (DLT)Abre en ventana nueva: una introducción, Boletín Económico 4/2018. Artículos Analíticos. Banco de España

 

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