La innovación tecnológica irrumpe en el mercado de los servicios de pago

La nueva directiva europea sobre servicios de pagoAbre en ventana nueva, conocida en el mundo financiero como PSD2Abre en ventana nueva, responde a las notables innovaciones tecnológicas que experimentan nuestras finanzas personales.

¿En qué se traducen estos cambios y cómo me pueden afectar como usuario al ingresar, transferir y retirar fondos de mi cuenta?:

  • En primer lugar, la innovación financiera en nuestro día a día está generando un incesante incremento del volumen de pagos electrónicos: cada vez es más habitual que usemos dispositivos móviles e internet.
  • En segundo lugar, a la par que aumenta el número de pagos electrónicos, aumentan también los riesgos a ellos asociados, como por ejemplo, los riesgos de crédito, de ciberseguridad y de protección de nuestra privacidad. ¡Hemos de ser muy cautelosos con las aplicaciones móviles que nos descargamos y con los permisos que autorizamos con un solo clic!
  • Por último, la innovación tecnológica en el mercado de pagos minorista se está materializando en la aparición de:
    • Nuevos tipos de servicios, especialmente en el ámbito de los pagos por internet. En particular, los “servicios de iniciación de pagos en el comercio electrónico” proporcionan un soporte que sirve de puente entre el sitio web del comerciante y la plataforma bancaria en línea del proveedor de servicios de pago, gestor de nuestra cuenta de pago, para hacer compras por transferencia a través de internet.
    • Nuevos servicios complementarios, tales como los de información sobre cuentas. Estos servicios nos proporcionan información agregada en línea sobre nuestras cuentas de pago, a la que podemos acceder mediante interfaces en línea de nuestro banco, y nos permite así disponer en todo momento de una visión global e inmediata de nuestra situación financiera.
    • Nuevos agentes en el mercado, que son, precisamente, los proveedores de estos nuevos servicios de “iniciación de pagos”  e “información sobre cuentas”.

La nueva normativa pretende garantizar unas condiciones operativas equivalentes, tanto a los operadores ya existentes en el mercado –los tradicionales proveedores: entidades de crédito (bancos principalmente), entidades de pago y entidades de dinero electrónico– como a los nuevos, y facilitar que los medios de pago modernos lleguen a un mayor número de consumidores, asegurando a la vez nuestra protección en el uso de estos servicios en toda la Unión Europea.

 

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