Retrasarse en los pagos no sale gratis

Retrasarnos en el pago de nuestros préstamos no sale gratis: la entidad nos cobrará interés de demora.

En los préstamos o créditos hipotecarios, y tras la entrada en vigor de la Ley 1/2013, los intereses de demora se limitan a tres veces el tipo de interés legal del dinero y se devengarán solo sobre el principal pendiente de pago.

Además, el Tribunal Supremo, desde el año 2015 para los préstamos sin garantía real y desde el año 2016 para los hipotecarios, declaró abusivo el tipo de interés de demora que exceda en más de dos puntos el tipo de interés contractual pactado.

Por ejemplo si el tipo de interés remuneratorio que aparece en nuestro contrato es del 6%, el interés de demora no puede ser superior al 8%.

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