Cambio de banco o subrogación

Si deseas mejorar las condiciones de tu hipoteca y no lo consigues negociando con tu banco, puedes cambiarla a otra entidad. Este proceso se llama subrogación acreedora.

¿Cómo funciona la subrogación acreedora?

  • La nueva entidad hace una oferta vinculante detallando las condiciones que ofrece.
  • A continuación se pone en contacto con la antigua entidad para informarles y solicitar que le certifiquen el saldo pendiente del préstamo.
  • La antigua entidad tiene un plazo de siete días para emitir este certificado y quince días para igualar o mejorar las nuevas condiciones de interés ofrecidas por la nueva entidad (en cuyo caso –incluso igualando- no continuaría el proceso de subrogación).
  • Si la antigua entidad no asume las nuevas condiciones o no emite la certificación de saldo en siete días, se procede a otorgar una escritura pública de subrogación del préstamo hipotecario.
  • Mediante esta escritura la nueva entidad asume la propiedad de la hipoteca y transfiere a la entidad subrogada (antigua) el importe correspondiente al capital pendiente.

En una subrogación acreedora sólo se puede modificar el tipo de interés aplicable, manteniendo el resto de condiciones de la hipoteca (capital pendiente, plazo de amortización e intervinientes).

Para modificar cualquiera de estas condiciones, se puede pactar de antemano una novación que se realizaría una vez se haya subrogado la hipoteca.

Los gastos asociados a la subrogación de una hipoteca son superiores a los de la novación, pero muy inferiores a los de la formalización de una hipoteca nueva. Si en la escritura figura acordado ese concepto, se debe pagar una comisión de cancelación a la antigua entidad, así como los gastos notariales, registrales y de gestión de la escritura de subrogación, pero son mucho menores que los de una hipoteca nueva.

¿Te ha parecido útil esta información?