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  • Las dificultades económicas pueden originar impagos de las cuotas del préstamo hipotecario, que se acumularan y generarán intereses de demora y comisiones por impago. Si, dada esta situación, la entidad ha iniciado un proceso judicial, además la deuda se incrementa por los gastos y costas judiciales.

    El plan de reestructuración debe comprender la completa deuda hipotecaria, que incluye el capital vencido, intereses de demora, comisiones por impago, gastos y costas.

    No sería correcto que, para la aplicación del Código, el banco exigiera poner al día las cuotas pendientes, ya que estas cantidades constituyen “deuda hipotecaria” y también deben ser objeto de reestructuración. Consulta la respuesta de la Comisión de Control Enlace PDF: Abre en nueva ventana (70 KB).

    Además, el banco podrá reunificar el conjunto de las deudas del deudor —tarjeta, descubierto, préstamos o créditos personales—, si bien no está obligado a ello. Consulta la respuesta de la Comisión de Control. Enlace PDF: Abre en nueva ventana (78 KB)

  • No es necesario. Si no se otorgase nueva escritura en la que figurasen las nuevas condiciones del préstamo -el plan de reestructuración-, estas serán obligatorias entre los deudores y la entidad. Ahora bien, este acuerdo no podría inscribirse en el Registro de la Propiedad, por lo que su contenido no surtiría efectos contra terceros, quienes no podrían verse perjudicados por la modificación.

    Si, por el contrario, el plan de reestructuración se eleva a escritura pública, las nuevas condiciones surten efectos entre las partes intervinientes y, también, frente a terceros, tras su inscripción en el Registro de la Propiedad.

    En tanto la elevación a escritura pública es voluntaria, cualquiera de las partes –deudores o banco- puede solicitar la misma. En este caso, el coste de su formalización corre a cargo de la parte que la solicite.

    Consulta la respuesta de la Comisión de Control. Enlace PDF: Abre en nueva ventana (113 KB)

  • No.

    El rango hipotecario es el lugar que ocupa cada hipoteca en el Registro de la Propiedad y  determina la prioridad de unos créditos frente a otros.

    El banco podría perder el rango de su hipoteca al modificar las condiciones que supongan un aumento de la cifra de responsabilidad hipotecaria o la ampliación del plazo del préstamo por este aumento o ampliación. Solo se podría mantener el rango si los acreedores posteriores lo consintieran.

    Ahora bien, si una entidad se encuentra adherida al Código de Buenas Prácticas, tiene la obligación de plantear un plan de reestructuración al deudor que cumpla los requisitos, sin que en la norma se establezca ninguna previsión que lo exceptúe.

    Tendrá que ser la entidad quien busque la forma de cumplir su obligación, debiendo valorar, en su caso –y de producirse la pérdida de rango registral- la posibilidad de abordar una quita, o reunificar la deuda, lograr la aceptación por los titulares de derechos inscritos con rango posterior o cualquier otra fórmula que convenga al caso.

    Consulta la respuesta de la Comisión de Control Enlace PDF: Abre en nueva ventana (113 KB).

  • Sí. El hecho de que un préstamo hipotecario haya sido objeto de titulización no excluye, de entrada, la aplicación del Código.

    Consulta la respuesta de la Comisión de Control. Enlace PDF: Abre en nueva ventana (74 KB)

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